martes, 28 de octubre de 2008

el levantamiento indigena de tupac amaru

Este ascenso de la lucha nacional indígena alcanzó su punto más alto con el levantamiento de JOSE GABRIEL CONDORCANQUI NOGUERA "TÚPAC AMARU II". Esta rebelión, iniciada el 4 de noviembre de 1780 con la captura y ejecución del cruel corregidor Arriaga, llegó a su punto más alto con el asedio del Cuzco.
Posteriormente, la lucha fue continuada por Diego Cristóbal, Pedro Vilcapaza y los Katari que llegaron a tomar Puno y La Paz, radicalizando cl contenido programático de la revolución. La Revolución Tupacamarista se expandió por el Perú y Bolivia y llegó hasta el norte chileno y argentino, teniendo influencia en Colombia con la llamada Revolución de los Comuneros del Rosario, encabezada por el mestizo José Antonio Galán y el cacique Zape Zipa, que proclamó a Túpac Amaru "Inca de América". Alcanzó, de esta manera, una proyección continental.
Túpac Amaru fue asesinado junto a su inolvidable compañera Micaela Bastidas, quien alguna vez expresara: "Por la libertad de mi pueblo he renunciado a todo. No veré florecer a mis hijos...". La participación revolucionaria de la mujer peruana tiene en esta gesta, también, a Tomasa Titu Condemayta y Bartolina Cisa, como dignos ejemplos.
La derrota de la Revolución de Túpac Amaru liquidó las posibilidades históricas del proyecto nacional indígena.
La lucha fue continuada durante varios decenios en forma bastante dispersa, hasta que algunos criollos asumieron banderas patrióticas aliadas a jefes indígenas como Aguilar y Ubalde, Francisco de Zela, Enrique Paillardelli, los hermanos Ángulo, el Cura Muñecas o los alcaldes indios de Huánuco.
En esta larga guerra, cayeron lodos los jefes revolucionarios de nuestra patria, pero la llama rebelde de nuestro pueblo no se apagó: un poderoso movimiento guerrillero se expandió por todo el país (50 son conocidos en la etapa definitoria de la independencia). Este proceso de acumulación seguramente hubiera conducido a un nuevo salto de una guerra revolucionaria más expandida y fuerte. Ese proceso fue acelerado por la llegada de las expediciones emancipadoras del Sur y Norte, pero, en lo social y político, garantizaron el orden contrarrevolucionaria.